martes, 18 de abril de 2017

La mercadotecnia de El Fori en Acehúche

En muchas ocasiones asisto a sesudas conferencias sobre estrategias de marketing y promoción turística, en las que el ponente hace exhaustivos estudios sobre cómo atraer a más viajeros a Extremadura. Pero quizá estén equivocados en sus planteamientos.

Hace unas semanas, tras visitar la Feria del Queso de Cabra de Acehúche salí a explorar los establecimientos de restauración del pueblo que acoge esa muestra especializada. El queso da sed y la barra del pabellón deportivo donde se desarrollaba estaba saturada, así que decidí darme un garbeo en busca de un bar. Entonces me topé con un establecimiento sin apenas rótulo, que desde fuera parece una casa particular, con su cortinilla de plástico. Dentro, la primera impresión es la de un bar de pueblo con sus fotos de chicas voluptuosas en las paredes, venta de gorras para el sol del campo, quincallería variada, e incluso una de esas horrendas gafas de sol gigantes que lucen en la Puerta del Sol en Nochevieja.

El panorama se completaba con un comedor que a la vez se utilizaba como almacén de productos del bar. Incluso era visible una caja de dulces con una guitarra flamenca encima. El equipo de sonido estaba en el centro del local, con cables por todos lados.

Más detalles. En la zona del camarero había una suerte de decoración barroca de botellas de licor e incluso una caja de pegamento para la dentadura postiza encima de la registradora. Pero Sinforiano (‘Fori’) nos puso unas cañas y como es hombre de gran volumen corporal y de palique agradable decidió ponernos, sin pedírselas, raciones de platos que él cocinaba con una maestría digna de un auténtico chef: chanfaína, arroz, platos de callos, altramuces... Exquisitas.Su hospitalidad y cariño sobrepasaron con creces cualquier atención de un restaurante de la Guía Michelín.

martes, 28 de marzo de 2017

El adiós extremeño de Gómez Borrero

Convento de las Jerónimas en Garrovillas de Alconétar. Hace apenas tres meses. Todo es silencio ante la Virgen de la Salud, hierática en su hornacina. Al piano está Luis López. Luz tenue de velas y focos. La voz del barítono Luis Santana retumba en los muros de esta casa señorial del XVI reconvertida a espacio de culto donde se elaboran algunos de los dulces más exquisitos de la comarca de Tajo-Salor. Pero más delicada que el azúcar suena la voz de una mujer menuda y mayor, con una camisola fucsia, cuyas palabras llegan directamente al corazón y no solo porque sean textos de Santa Teresa, sino porque quien las pronuncia lo hace como quien lanza suaves dardos: Paloma Gómez Borrero. Fue su último acto en Extremadura. No eligió una gran catedral, un abarrotado recinto turístico o un teatro, sino un humilde convento de pueblo para ofrecer un recital de poemas y música religiosa en época de Adviento. Aquel Adeste Fideles de entonces aún palpita en el alma de los asistentes.

El inesperado fallecimiento de la periodista ha conmocionado a la opinión pública. Yo prefiero poner la lupa en este encuentro casi silencioso y sin apenas eco en los medios extremeños. Ella explicó como nadie los misterios de lo espiritual, sin perder un ápice de credibilidad por ello. En una época de una sola televisión y todavía bajo el peso de dictadura, fue una de las primeras mujeres corresponsales en el extranjero. Eran tiempos en los que la personalidad de los informadores marcaba impronta y seducía a millones de personas. Ella fue profesional, rigurosa con los datos y a la vez consecuente con sus principios cristianos. La curia romana le tenía en gran consideración y eso no es moco de pavo. Atendía y ayudaba a sus compañeros de una profesión donde los navajazos triperos son desgraciadamente habituales. Rara Avis. Seguro que ahora ya conoce todos los misterios mundanos y divinos. Refrán: Cura de aldea, mucho canta y poco medra.

viernes, 24 de marzo de 2017

Reflexiones para el Día Mundial del Agua

Mañana es el Día Mundial del Agua. Para nosotros, los urbanitas del primer mundo, abrir el grifo y que salga el líquido elemento, limpio, depurado, sin problemas sanitarios es un gesto cotidiano al que no prestamos mucha atención. Sin embargo, en muchas partes de este planeta Tierra lleno de desigualdades hacerlo es jugar a la ruleta rusa, o en ocasiones ni siquiera se puede abrir y grifo y hay que ir a un pozo con un cántaro sobre la cabeza durante kilómetros. Por cierto que suele ser una tarea reservada a las mujeres porque el reparto de roles es machista aquí y en el África profunda.

Mientras en nuestro confortable y vertiginoso primer mundo derrochamos el agua cuando nos lavamos los dientes o nos bañamos en ver de ducharnos, hay 1.800 millones de personas que usan una fuente de agua contaminada por aguas fecales, poniéndolos en riesgo de contraer el cólera, la disentería, el tifus o la polio, según datos de la ONU.

El agua no potable y la falta de higiene es la responsable de cerca de 900.000 muertes al año en este mundo que podía ser un espacio agradable para todos y que, paradójicamente, es un ejemplo de reparto irresponsable e interesado de los recursos naturales. Sin embargo, el agua que desperdiciamos puede reutilizarse y volver al ciclo natural, a beberse, sólo hace falta interés y tecnología, sí, esa que empleamos en muchas cosas que no son ni importantes ni vitales.

La ONU pone este año el foco sobre las aguas residuales, aguas que desaprovechamos y que podrían reutilizarse para calmar la sed de miles de personas. Su deficiente gestión provoca miles de fallecimientos.