El hombre propone y Dios (o la naturaleza) dispone. La floración del cerezo en el Valle del Jerte ha comenzado tímidamente cuando se esperaba que ya este fin de semana estuviera en todo su esplendor. Fallaron los cálculos.
En la clausura en los fastos oficiales del Cerezo en Flor no había en esa zona apenas unos pocos árboles mostrando su blanco manto en las terrazas que el hombre araña a un paisaje agreste. Cosas de esta primavera que no llega, como dice Pau Donés en su canción.
Cuando uno arriba al Valle del Jerte estos días sin flores tiene sensación de jet lag, de que es preso de una cierta disritmia circadiana. Esperaba extasiarme con Dios vivo derramando sus manos luminosas por ambas laderas del Valle del Jerte. Desgraciadamente solo había una finca con los cerezos florecidos cerca de Valdastillas y aún no al cien por cien. Los grupos de turistas paraban sus vehículos en el arcén para hacerse la foto de rigor ante el cultivo totémico de la zona.
Subí hacía Valdastillas donde la naturaleza se expresaba también con fuerza. No sólo por la lluvia que caía en mi cabeza, sino también por el agua que brotaba de la Garganta del Caozo, que recogía las nieves y precipitaciones de este invierno infinito. Hermoso camino de castaños, fresnos, alisios y robles para llegar a un espacio donde el espíritu del bosque te habla al oído con las músicas del agua. Hasta llegar a la pasarela de hierro, donde todo el mundo se hacía fotos, había que completar un camino escarpado. Allí el agua te mojaba la cara. Era la bendición y el suave beso de Dios ante el hombre que solo puede contemplar los inmensos dones naturales que derramó con sus blancas manos sobre esta tierra única.
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 10 de abril de 2018
martes, 3 de abril de 2018
No saberse de la misa la mitad
En muchas ocasiones escucho a personas vanagloriarse de su total desconocimiento sobre temas religiosos. Y esta pasada Semana Santa me he topado con quienes, alardeando de ateísmo o agnosticismo, se jactan de no saber el significado de palabras como Cuaresma u homilía. Es una pena que en aras de su actitud ante la religión haya quienes justifiquen una inconsciencia total.
Es lo que antes se llamaba ‘No saberse de la misa la mitad’ o ‘la media’. Los orígenes de este adagio se hunden en el siglo XVI, cuando ante la demanda de fieles y la imposibilidad de los sacerdotes de llegar a todos lados, tuvieron que tirar de clérigos para atender las parroquias. No era extraño que, en algún momento de la misa, el tonsurado se quedara en blanco. Claro, no se sabía ‘de la misa la mitad’. Pues de esos hay multitud creciente hoy.
Especial confusión he apreciado en Sevilla este Jueves y Viernes Santo con el asunto de las mantillas y las siete visitas al Monumento. Después de la misa del Jueves Santo el Santísimo se reserva en lugares especiales para la Comunión del Viernes Santo, día en que se conmemora la Pasión y muerte del Señor.
Las mujeres visten de mantilla como homenaje al Santísimo y deben ir a hacer siete visitas a siete iglesias para ver el Monumento. Cada una de esas visitas tiene nombre: Huerto, Judas, Abandono, Tribunales religiosos, Mofas y burlas, Pedro, y Flagelación. Pues bien, incluso mujeres vestidas de mantilla y hombres de luto, como corresponde a la jornada, desconocen los pormenores esta liturgia tradicional.
También he visto en Sevilla cómo en un bar, cuando a cien metros estaba pasando el Santo Entierro, había ya una gran juerga flamenca con cajón, guitarra y bailes por sevillanas. No podían esperarse a la llegada de la Feria de Abril. Es un pena. Sólo desde el conocimiento puede llegarse al verdadero respeto a tus semejantes. Refrán: Con tanto decir amén, la misa no sale bien.
Es lo que antes se llamaba ‘No saberse de la misa la mitad’ o ‘la media’. Los orígenes de este adagio se hunden en el siglo XVI, cuando ante la demanda de fieles y la imposibilidad de los sacerdotes de llegar a todos lados, tuvieron que tirar de clérigos para atender las parroquias. No era extraño que, en algún momento de la misa, el tonsurado se quedara en blanco. Claro, no se sabía ‘de la misa la mitad’. Pues de esos hay multitud creciente hoy.
Especial confusión he apreciado en Sevilla este Jueves y Viernes Santo con el asunto de las mantillas y las siete visitas al Monumento. Después de la misa del Jueves Santo el Santísimo se reserva en lugares especiales para la Comunión del Viernes Santo, día en que se conmemora la Pasión y muerte del Señor.
Las mujeres visten de mantilla como homenaje al Santísimo y deben ir a hacer siete visitas a siete iglesias para ver el Monumento. Cada una de esas visitas tiene nombre: Huerto, Judas, Abandono, Tribunales religiosos, Mofas y burlas, Pedro, y Flagelación. Pues bien, incluso mujeres vestidas de mantilla y hombres de luto, como corresponde a la jornada, desconocen los pormenores esta liturgia tradicional.
También he visto en Sevilla cómo en un bar, cuando a cien metros estaba pasando el Santo Entierro, había ya una gran juerga flamenca con cajón, guitarra y bailes por sevillanas. No podían esperarse a la llegada de la Feria de Abril. Es un pena. Sólo desde el conocimiento puede llegarse al verdadero respeto a tus semejantes. Refrán: Con tanto decir amén, la misa no sale bien.
martes, 27 de marzo de 2018
Másteres de ‘pinta y colorea’
Las dudas que revolotean sobre el máster de Cristina Cifuentes ponen la lupa sobre las titulaciones universitarias de ‘pinta y colorea’. Profesores y alumnos llevan tiempo alertando sobre el fiasco de estos ‘másteres del universo’ que solo sirven para engordar el currículo de unos y las arcas y la vanidad de otros. Se trata, además, de un problema que extiende la sospecha tanto por la universidad pública como por la privada, más pendientes de la rentabilidad y de la pátina de alumnos ‘prestigiosos’ que de ofrecer una formación con las exigencias requeridas.
No es el caso de todos los másteres. Existen algunos que son incluso imprescindibles para un desempeño profesional con todas las garantías. La realidad es que los alumnos denuncian que en algunos másteres –no todos, insisto-- no hay clases presenciales o cuando las hay son superficiales y con los mismos contenidos que los de la carrera.
Durante el curso pasado se impartieron 3.772 másteres, unos 50 por universidad. Una locura en una institución cada vez con menos alumnos. Cada departamento quiere tener su máster, porque los profesores que no imparten posgrado son considerados ‘apestados’ en el ámbito docente.
A pesar del control que ejerce la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) se está produciendo una inflación de títulos con unas exigencias de risa, en plena cultura del ‘esfuerzo cero’.
Estamos hablando de másteres, pero también se expiden títulos de grado, entre ellos el de ‘periodismo online’ a precios «negociables y con facilidades de pago», según publicidades que me han saltado navegando por internet.
Sin ‘hablar del peluquín’ de los cursos de formación online que ofrecen los sindicatos. Los puede contestar el ‘cuñao’, con el temario delante y con tiempo ilimitado y oportunidades varias. Está claro: el grave problema de nuestra sociedad es la formación, pero nadie lo quiere ver. Hay mucha pasta en juego. Refrán: De mal maestro no sale discípulo diestro.
No es el caso de todos los másteres. Existen algunos que son incluso imprescindibles para un desempeño profesional con todas las garantías. La realidad es que los alumnos denuncian que en algunos másteres –no todos, insisto-- no hay clases presenciales o cuando las hay son superficiales y con los mismos contenidos que los de la carrera.
Durante el curso pasado se impartieron 3.772 másteres, unos 50 por universidad. Una locura en una institución cada vez con menos alumnos. Cada departamento quiere tener su máster, porque los profesores que no imparten posgrado son considerados ‘apestados’ en el ámbito docente.
A pesar del control que ejerce la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) se está produciendo una inflación de títulos con unas exigencias de risa, en plena cultura del ‘esfuerzo cero’.
Estamos hablando de másteres, pero también se expiden títulos de grado, entre ellos el de ‘periodismo online’ a precios «negociables y con facilidades de pago», según publicidades que me han saltado navegando por internet.
Sin ‘hablar del peluquín’ de los cursos de formación online que ofrecen los sindicatos. Los puede contestar el ‘cuñao’, con el temario delante y con tiempo ilimitado y oportunidades varias. Está claro: el grave problema de nuestra sociedad es la formación, pero nadie lo quiere ver. Hay mucha pasta en juego. Refrán: De mal maestro no sale discípulo diestro.
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