Hace escasas fechas, a la pregunta de qué tal estaba respondí con un cordial y educado «muy bien, gracias a Dios». Sin embargo, mi contestación fue afeada en público por uno de los presentes, que se sentía ofendido porque yo había mencionado a Dios. «Bueno, gracias a lo que sea...», dije para salir del paso y no provocar una discusión estéril y que podía llevar a que la reunión discurriese por cauces menos agradables.
Ya en casa estuve reflexionando sobre lo talibanes que nos hemos vuelto con determinadas posiciones ideólogicas y religiosas. Lo cierto es que decir «gracias a Dios» o despedirse con un «adiós» es simplemente una herencia de nuestra cultura cristiana, nos guste o no. Los mismos talibanes que se llevan las manos a la cabeza se hacen regalos en Navidad y son los primeros en ponerse a bailar en las fiestas patronales de sus municipios, que tienen en su gran mayoría la advocación de un santo o de una Virgen.
Creo que no estoy haciendo proselitismo religioso ni imponiendo a nadie un credo si digo «gracias a Dios», sin embargo, los intolerantes no dejan pasar una. Un ejemplo ha sido la última petición de la organización Personas por el Trato Ético de los Animales (Peta) que solicita cambiar los refranes en los que se citan animales, por considerarlos al mismo nivel que los de contenido racista, homofóbico o discriminatorio hacia las personas.
Así, según ellos, ya no se puede decir «Coger el toro por los cuernos» y nos proponen «Agarrar la flor por las espinas». Otro ejemplo: Sustituir «Matar dos pájaros de un tiro» por «Alimenté dos pájaros con un pan». La verdad es que se trata de un desvarío total y un daño al idioma monumental, que atenta contra la médula del conocimiento popular que son los refranes. Estos en ningún momento, salvo contadas excepciones, tratan de humillar o hacer daño a los animales. De prosperar esta idea estaríamos tocando fondo. Refrán: Los del Peta se han fumado un idem.
Artículos publicados en EL PERIÓDICO EXTREMADURA todos los martes, en su contraportada.
martes, 11 de diciembre de 2018
martes, 4 de diciembre de 2018
María, de OT, alegoría de la Libertad
Si hay un cuadro que me fascina por muchos motivos es la Libertad guiando al pueblo, de Delacroix. Es una mezcla de sensualidad y mensaje, en un equilibrio fascinante que lo convierten en un clásico. Pintado en 1830, refleja una revuelta popular en París tras la supresión de la libertad de prensa y del Parlamento. La Libertad es una mujer deshabillé con un seno al descubierto alzando una bandera a la vez que los burgueses y los desarrapados la siguen. También se representó así a la República Española.
Por eso a mí cuando una mujer muestra esa zona tan íntima me merece mucho respeto. Lo ha hecho, María, una concursante de Operación Triunfo, pero me temo que su intención no era para nada mostrarnos el carácter nutricio de la república. Tampoco lo hizo luciendo el gorro frigio rojo. Eso sí, María es adalid de colectivos sociales y cuando le obligan a decir la palabra ‘mariconez’ pone miles de pegas y quejas ante tal oprobio. Y eso a pesar de que el poema original en nada pretende ofender.
La semana pasada María fue expulsada del concurso por sus escasas aptitudes líricas y fue a visitarla su novio, Pablo, un muchacho hipertatuado que parece haber recién salido de un after y que lo primero que hace es asirse a sus nalgas como si no hubiera un mañana y besarla como hay que besar a quien amas en privado, pero nunca en público. Pablo está hiperexcitado y apenas acierta a hilvanar frases con sentido. De su discurso solo ententí que adjetivaba a María de «mantecona», que añoraba su «culo» y que cada «día estaba más buena». El presentador temiendo que aquello se desmadrara le preguntó qué que pensaba hacer con su pareja cuando saliera de allí. Craso error. La respuesta es de sobra conocida por todos: una ordinariez propia de los lupanares. María está defendiendo ahora a su novio a capa y espada. Dice que sus expresiones no son machistas. Y tiene razón, Pablo no es machista, simplemente es un macarra de cuidado. Pero creo que ni siquiera María sabe quién era Delacroix, aunque guste de mostrar su seno derecho. Refrán: La libertad nunca es dada. Se gana.
Por eso a mí cuando una mujer muestra esa zona tan íntima me merece mucho respeto. Lo ha hecho, María, una concursante de Operación Triunfo, pero me temo que su intención no era para nada mostrarnos el carácter nutricio de la república. Tampoco lo hizo luciendo el gorro frigio rojo. Eso sí, María es adalid de colectivos sociales y cuando le obligan a decir la palabra ‘mariconez’ pone miles de pegas y quejas ante tal oprobio. Y eso a pesar de que el poema original en nada pretende ofender.
La semana pasada María fue expulsada del concurso por sus escasas aptitudes líricas y fue a visitarla su novio, Pablo, un muchacho hipertatuado que parece haber recién salido de un after y que lo primero que hace es asirse a sus nalgas como si no hubiera un mañana y besarla como hay que besar a quien amas en privado, pero nunca en público. Pablo está hiperexcitado y apenas acierta a hilvanar frases con sentido. De su discurso solo ententí que adjetivaba a María de «mantecona», que añoraba su «culo» y que cada «día estaba más buena». El presentador temiendo que aquello se desmadrara le preguntó qué que pensaba hacer con su pareja cuando saliera de allí. Craso error. La respuesta es de sobra conocida por todos: una ordinariez propia de los lupanares. María está defendiendo ahora a su novio a capa y espada. Dice que sus expresiones no son machistas. Y tiene razón, Pablo no es machista, simplemente es un macarra de cuidado. Pero creo que ni siquiera María sabe quién era Delacroix, aunque guste de mostrar su seno derecho. Refrán: La libertad nunca es dada. Se gana.
martes, 27 de noviembre de 2018
Otro nuevo asalto a la Bastilla
Tijuana ha vivido este fin de semana un primer intento de asalto a la Bastilla, prueba de que contra el hambre y la desesperación de los que nada tienen que perder los muros son inútiles. Los migrantes huyen de la miseria, del feminicidio, de los cárteles de la droga... Ven nuestros Blacks Fridays, las hamburguesas gigantes, la ropa que cambiamos cada temporada y quieren también gozar también de ese estatus.
En este mundo donde la información está globalizada, la tradicional estructura política de Estados nacida en Grecia se encuentra en franco declive. Las inmensas diferencias entre ricos y pobres espolean a los parias de la tierra a jugarse la vida. Ya lo han perdido todo. ¿Qué importa dejarse la vida en pos de un sueño?
No se trata de un fenómeno exclusivo de los EEUU. En España lo estamos viviendo casi a diario con el Estrecho, donde las pateras amargan la siesta de los bañistas y dan dolores de cabeza a los políticos. ¿Entenderemos alguna vez que nuestro estilo de vida es una invitación constante a saltar las verjas y cruzar los mares?
Ahora mismo, mientras internet ha borrado las fronteras informativas entre el primer y tercer mundo, se está fraguando una nueva llegada de migrantes y los más conservadores levantan muros que solo van a ralentizar lo inevitable.
De aquí a unos años tendremos que convivir con migrantes de todo el mundo, conoceremos sus formas de pensar, de vivir y de relacionarse con lo trascendente.
Creo que el respeto por ambas partes tiene que ser el criterio a aplicar. Ni se puede llegar a un nuevo país imponiendo credos ni tampoco se puede uno cerrar e nuevas formas de entender la realidades. El auxilio a los migrantes tiene que ser prioritario. De lo contrario, es territorio abonado para fanatismos y radicalismos. Es cierto que entre tanto migrante se puede colar alguna ‘oveja negra’. Hay que estar ojo avizor. Pero mezclarse es sano y nos hace mejores seres humanos. Refrán: Al corazón del amigo: abre la muralla; al veneno y al puñal:cierra la muralla (Nicolás Guillén).
En este mundo donde la información está globalizada, la tradicional estructura política de Estados nacida en Grecia se encuentra en franco declive. Las inmensas diferencias entre ricos y pobres espolean a los parias de la tierra a jugarse la vida. Ya lo han perdido todo. ¿Qué importa dejarse la vida en pos de un sueño?
No se trata de un fenómeno exclusivo de los EEUU. En España lo estamos viviendo casi a diario con el Estrecho, donde las pateras amargan la siesta de los bañistas y dan dolores de cabeza a los políticos. ¿Entenderemos alguna vez que nuestro estilo de vida es una invitación constante a saltar las verjas y cruzar los mares?
Ahora mismo, mientras internet ha borrado las fronteras informativas entre el primer y tercer mundo, se está fraguando una nueva llegada de migrantes y los más conservadores levantan muros que solo van a ralentizar lo inevitable.
De aquí a unos años tendremos que convivir con migrantes de todo el mundo, conoceremos sus formas de pensar, de vivir y de relacionarse con lo trascendente.
Creo que el respeto por ambas partes tiene que ser el criterio a aplicar. Ni se puede llegar a un nuevo país imponiendo credos ni tampoco se puede uno cerrar e nuevas formas de entender la realidades. El auxilio a los migrantes tiene que ser prioritario. De lo contrario, es territorio abonado para fanatismos y radicalismos. Es cierto que entre tanto migrante se puede colar alguna ‘oveja negra’. Hay que estar ojo avizor. Pero mezclarse es sano y nos hace mejores seres humanos. Refrán: Al corazón del amigo: abre la muralla; al veneno y al puñal:cierra la muralla (Nicolás Guillén).
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