martes, 7 de junio de 2022

Robe, la banda y su sonido propio

Tener un sello personal no es fruto de un día o dos, sino de toda una vida y oficio haciendo canciones

Algunos críticos musicales relamidos de capital han evidenciado el abuso de Robe de los ritmos ternarios. Es posible que sea así, pero yo me quedo con su habilidad para componer con facilidad pasmosa verdaderos himnos y el haber logrado un sonido propio, inconfundible. Robe Iniesta suena a Robe y a nada más. Lograr eso después de un proyecto tan exitoso y reconocible como Extremoduro es una hazaña, y da igual que lo haga a ritmo de vals o de chachachá. En cuanto se oyen los primeros compases de sus canciones ya se identifica el sello del músico placentino. Eso no es fruto de un día ni dos, sino de toda una vida y oficio haciendo buenas canciones. 

Decían que Paganini tenía un pacto diabólico para desarrollar su habilidad con el violín. En este caso creo que lo que hay es sabiduría a la hora de rodearse de talentosos músicos y técnicos. El concierto del sábado en el hípico demostró que la banda extremeña es un acierto pleno. Tenemos músicos de primer nivel. ¡Cómo suena el Hammond con Álvaro Rodríguez al teclado! ¡Qué sutileza la de Carlitos Pérez con el violín! ¡Cómo aguanta el ritmo trepidante y los cambios de tiempo Alber Fuentes! ¿Qué instrumento no sabe tocar el eléctrico David Lerman? ¿Cómo llega Lorenzo González a las high notes con esos falsetes imposibles? ¿Tendrá Woody Amores un pacto mefistofélico para memorizar todos los solos que interpreta con su Les Paul? 

La gira Ahora es cuando ha comenzado en Cáceres e inicia un periplo nacional con el cartel de ‘agotadas’ en muchas plazas. Recordaré el concierto del sábado como el primero de la vuelta a la normalidad. Es un proyecto extremeño a la altura de cualquier show internacional. Debe alegrarnos que desde aquí se gesten trabajos de esta categoría. Si esto se hiciera en Madrid o Barcelona ya habría quienes lo alabarían hasta la extenuación autocomplaciente. Ha llegado el momento de hacerlo con lo nuestro. 

martes, 31 de mayo de 2022

Exaltación de los sentidos

 Exaltación de los sentidos

Tenemos auténticos tesoros en iglesias y ermitas de nuestros pueblos. Están todo el año esperando nuestra visita

Pocas veces una exposición ha despertado tanto mi curiosidad y mi interés como esta última edición de Las Edades del Hombre en Plasencia. Y en pocas ocasiones puedo decir que una muestra ha superado con creces las expectativas que me habría creado. No solo por la excelente organización, sino porque cada sala está pensada al milímetro . Solo decir que estuve dos horas y media recorriendo Las Edades del Hombre y se me hizo corto. 


El sistema de las audioguías que se te descargan en el móvil es muy cómodo, aunque quizá la duración de los audios es extensa. No se hace pesado el recorrido y hay esculturas, documentos, libros, planos, mapas, tablas y cuadros cuya valía artística e histórica se te revela a poco que los contemples. Las Edades del Hombre entra también por el olfato y el olor a cedro se ha manejado como elemento expositivo. Lo que más me gusta es que no hay obras estrella: todo tiene su razón de estar expuesto. Efectivamente, la firma del artista tiene su peso, pero junto a los trabajos de José de Mera, Luis de Morales, El Greco o Zurbarán, hay auténticas maravillas, muchas de autores anónimos. Así en la sala donde se encuentra un gran retablo y otras obras de Luis de Morales, con esas pinceladas que tocan el corazón, hay otras más modestas, como una huida a Egipto, anónima, que se encuentra habitualmente en la iglesia de Santa María de Garrovillas de Alconétar. La había echado en falta hacía unas semanas y este sábado fue una alegría verla en aquel sanctasanctórum del arte en que se ha convertido la catedral de Plasencia. Me fijé en la profusión de obras de pequeños municipios extremeños con las que se conforma la expo. Tenemos auténticos tesoros en las pequeñas iglesias y ermitas de nuestros pueblos extremeños. Están todo el año esperando nuestra visita, aunque durante unos meses haya la oportunidad de ver muchas unidas por un hilo conductor. Vayan a ver Transitus. No saldrán defraudados. 

martes, 24 de mayo de 2022

Llegaron de noche (como siempre)

Lucía Barrera vive todavía un calvario por no querer cambiar su versión sobre el asesinato a sangre fría que contempló en 1989

En estos momentos en los que el hedor de la guerra se ha generalizado y la muerte de las libertades está al orden del día, el tema de la defensa de la verdad tiene más vigencia que nunca. Nos lo recuerda una película muy reciente, Llegaron de noche, dirigida por Imanol Uribe, que cuenta el drama de Lucía Barrera de Cerna, una empleada de hogar cuyo único error fue ser testigo de la masacre de unos jesuitas en El Salvador. Se trata de uno de esos momentos oscuros de la historia del mundo donde todo se conjura para acabar con la voz inocente de Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín-Baro, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Amando López, Joaquín López, Elba Ramos y Celina Ramos, la mayoría sacerdotes jesuitas o trabajadores de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Fue hace ya más de treinta años, pero no quiero olvidarme de ellos.

Lucía vivió –y vive- un auténtico calvario por saber la verdad y no querer cambiar su versión sobre el asesinato a sangre fría que contempló aquella madrugada de 1989. Los norteamericanos se la llevaron junto a su marido a EEUU y le perdonaron la vida. A cambio pretendían que no señalara al gobierno yanqui, que estaba detrás del crimen de unos profesores cuyo único pecado era defender los derechos de los desfavorecidos en un continente en el que se violan de forma sistemática con el beneplácito imperialista. Entonces el país estaba en una guerra civil en la que Ellacuría pedía diálogo entre Gobierno y guerrilla. La universidad de la que era rector se consideraba entonces como un «nido de comunistas». El batallón Atlacatl entrenado por la CIA se encargó de uno de los más cobardes crímenes de la historia. La Audiencia Nacional condenó en 2020 a más de 133 años de prisión por «cinco asesinatos terroristas» a Inocente Orlando Montano. Mi terrible sospecha es que quienes dieron la orden se fueron, como siempre, de rositas.