martes, 19 de septiembre de 2017

Letras sangrientas

Me ha planteado un amigo el debate de las letras machistas de reggaeton. En principio me pareció un asunto menor, pero no lo es tanto. La invasión cultural allende los mares tiene un lado más perverso del que pensamos. Y como la música es uno de los elementos que conforma la personalidad de los más jóvenes es doblemente preocupante. De un tiempo a esta parte las letras de música electrolatina son una caterva de expresiones violentas y machistas que solo tratan de perpetuar un rol de gánster del hombre en las relaciones de pareja.

La mujer en estas canciones es como una especie de pelele al que hay que golpear, arrastrar, violar y vejar apoyándose en la idea de que es ‘lo que a ella le gusta’. Ya no es que se cosifique a la mujer, sino que se la agrede verbalmente. Sólo voy a transcribir una letra de uno de estos ‘poetas’ para no darles mucha cancha, pero para que veamos un ejemplo de lo que estamos hablando: «Si sigues en esta actitud voy a violarte, hey que comienzo contigo y te acuso de violar la ley así que no te pongas ‘alsadita’ yo sé que a ti te gusta porque estás sudadita». Antes las letras en inglés nos pasaban desapercibidas, pero en español son como un puñetazo en el cerebro.

¿Hay que prohibir esas letras? ¿Volvemos a la censura? Esa es la cuestión. Estos temas musicales lo único que tratan es de perpetuar la imagen del macho barriocéntrico, de actitudes gansteriles, estética cercana a los guetos norteamericanos, propias de los quinquis de los ochenta.


Creo, sinceramente, que no se deben prohibir. La libertad de expresión debe prevalecer. Eso sí, hay que señalar públicamente a los autores de estas aberraciones literarias, no contratarles conciertos, que no puedan a acceder a ayudas culturales y que sepan que con ese tipo de actitudes su carrera musical va a ser nula. Muchos jóvenes les imitan y creen que es cool ser como ellos. De nuestra mano está erradicar este rol de raíz. Refrán: Usa la razón, que la música no degrade tu condición.

martes, 12 de septiembre de 2017

Albardonedo, adiós al factótum del ovino

En la última edición del Salón Ovino de Castuera hubo muchos momentos para la emoción, como la entrega del primer premio Francisco Aragón a Juan Esquinas Balmaseda, natural de Cabeza del Buey y ligado al mundo del ovino toda la vida, especialmente desde el impulso al cooperativismo. Sus sementales Fleischaf tienen fama mundial.

Desgraciadamente su delicado estado de salud hizo imposible que el ingeniero técnico agrícola estuviera para recoger el galardón, cosa que hizo su hija sin poder articular palabra. Sin duda el mundo del ovino ha experimentado un importante desarrollo gracias a profesionales como él, desde la cooperativa Alanser y la presidencia de la Lonja Agropecuaria de Extremadura entre 2006 y 2010.

No fue el único gran reconocimiento. En los corrillos del Salón Ovino se barruntaba una noticia, que llegaba de boca de su protagonista: Diego Albardonedo, factótum de los Ovinos Precoces del país, anunciaba que el actual sería su último Salón Ovino. Albardonedo, la voz ajada y nasal más característica de las subastas de ovejas de España, se jubila.

Realmente nos deja alguien en el que todos los profesionales encuentran siempre interés y respuesta a sus preguntas. Le conozco desde mis primeras entrevistas en la Feria de Zafra y la Agroganadera de Trujillo. Hay fotos históricas de él con unas gafas de pasta que ahora nos parecen muy singulares. Siempre ha sabido explicarme la realidad del sector con mesura y análisis certeros. Le he pedido que en la próxima feria de Zafra me enseñe a distinguir las distintas razas de ovinos precoces. Seguro que, aunque soy muy torpe, al final conseguiré reconocerlas.


Como él muchos ganaderos, productores, mayorales y técnicos luchan cada día por elevar la calidad de la producción ovina regional, la mayoría de forma silenciosa y callada. Son nuestros héroes cotidianos. Refrán: Cordero que bala, bocado que pierde.

martes, 5 de septiembre de 2017

La Extremadura que sueño


El Día de Extremadura se aproxima. Es una jornada de celebración, pero sobre todo de reivindicación de lo que somos y de lo que nos gustaría ser. Yo sueño una Extremadura que camina junta, sin excepciones, para conseguir sus metas. Una región, por supuesto, con tren, con un ferrocarril igual de digno que el resto del territorio nacional. Pero que ese árbol no nos deje ver el bosque de carencias que aún tenemos. Porque pedimos un tren digno cuando la carretera que une Cáceres y Badajoz deja mucho que desear y eso sí que está en nuestras manos. Sueño una Extremadura libre cuyas demandas sean oídas y ejecutadas en Madrid, que no está en Moscú, sino a dos horas en coche. Me gustaría una Extremadura que no dependiera de lobis para hacer realidad sus sueños.

Quisiera una región en la que montar un negocio no sea una carrera de obstáculos en la que el emprendedor tenga que abandonar por hastío. Anhelo una Extremadura sin paro, en la que trabajar no sea una lotería, una utopía o algo que se consigue dando palmadas en la espalda a alguien. Me gustaría una región en la que todos estuviéramos de acuerdo en lo básico, y partiendo desde ahí construir el futuro. Me gustaría vivir en una región en la que el subsidio no sea la única manera de salir adelante, en la que el emprendedor sea valorado y apreciado, en la que los empresarios puedan crear riqueza y los trabajadores ayudar a generarla en condiciones dignas.


Sueño una región en la que la cultura sea uno de sus motores y el creador esté considerado como un generador de abundancia. Me gustaría una región sin diferencias entre provincias. Sueño con una región que sea ejemplo de igualdad entre hombres y mujeres, sin tics machistas. Quisiera un territorio donde su naturaleza esté preservada sin que ello suponga un menoscabo del asentamiento industrial. Quisiera una región que no sea un simple reservorio de votos, que cuando dé el puñetazo en la mesa sea escuchada con el mismo respeto que el resto. Refrán: Septiembre a fin de mes el calor vuelve otra vez.